jueves, 9 de octubre de 2008

Corazones de segunda mano



Volveré a los sitios donde nunca he estado,
se caerán los libros de la estantería.
Ya no habrá Julietas entrando al mercado
ni la última copa para el pianista.

Con la conciencia tranquila,
con la rabia precisa, miro a todos lados.
Con la conciencia tranquila,
aunque la policía nos esté buscando.

Cruzaré despacio toda la avenida,
tiraré las piedras contra mi tejado.
Abrirán las chicas la peluquería,
cerrará la noche a los deheredados.

Con la mirada perdida
entre las dos esquinas de tu pelo largo.
La madrugada dormida
en la comisaría de tus ojos claros.

A las 3 de la mañana fuera de control,
y después en el disparadero.
A las 3 de la mañana en tu contestador
nunca paso por un caballero.

Volveré a los sitos donde nunca he estado,
como vuelvo siempre al punto de partida.
Vendo corazones de segunda mano
y unas zapatillas para huir deprisa.

Con la conciencia tranquila,
con la rabia precisa, miro a todos lados.
Con la conciencia tranquila,
aunque la policía nos esté esperando.

A las 3 de la mañana fuera de control,
y después en el disparadero.
A las 3 de la mañana en tu contestador
nunca paso por un caballero.

("En el disparadero", Quique González)
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Otra vez don Enrique González dando vueltas por mi habitación.
Dedico esta canción a todos los sitios donde no he estado nunca pero a los que vuelvo siempre, a todas las Julietas de barrio, a todas las veces que uno puede llegar a tirar piedras contra su propio tejado, a lo difícil que es pasar por un caballero a las 3 de la mañana, a volver siempre al mismo punto de partida... pero sobre todo a la sensación de estar haciendo lo que realmente quieres aunque esté mal.

1 comentario:

eva dijo...

No se,...eso de no pasar por un caballero a 3 de la madrugada me ha hecho sonreir. Supongo que tiene razón y más si se va algo perjudicado.
Como siempre me encanta lo que escribes y lo que reflejas de las cosas que te gustan.
Besos, Eva.