viernes, 19 de marzo de 2010

Hueles a noche de fiesta en pijama


Odia deshacer equipajes. Siempre ha dicho que le parece una de las cosas más tristes, y cada vez que saca una prenda de la maleta se le entornan los ojos o mira hacia abajo recordando el momento en que la doblaba y la metía mientras pensaba en cuándo podría utilizarla y la tachaba de su lista de “cosas para llevar”. Y se sonríe recordando cómo, en esa misma habitación pero unos días antes, se tenía que sentar encima de la maleta para poder cerrarla y conseguir que cupiera dentro toda la ropa, todas las cosas de aseo, toda la ilusión.

Pero hoy tocaba eso, y él ha vuelto a sentir esa extraña tristeza que queda tras dos días con los que llevaba meses soñando. Se siente como al final de un atardecer maravilloso, con un puntito de desánimo porque lleva mal lo de esperar a que el día siguiente vuelva a ponerse el sol. Quizá olvidando que las cosas especiales están ahí para aparecer de cuando en cuando, huyendo de la rutina como una tormenta de verano, y olvidando sobre todo que es eso precisamente lo que las hace especiales.

El jersey, los vaqueros, la sudadera de rayas… Todo ha vuelto ya a su armario.

Pero antes de terminar, se le ha empañado la mirada cuando ha encontrado entre sus cosas un cabello largo y rizado del color de la canela y la levedad del algodón. Y no ha podido evitar acercarse su pijama a la cara y estremecerse cuando, justo en ese momento, ha vuelto a sentir el olor de la piel más suave del mundo.


“Huele a todo lo que odio.
Y lo que quiero huele a ti.”





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2 comentarios:

Kristel dijo...

me gusta el olor de todo esto, y me gusta que vuelvas a la carga.

ahora a coger el ritmo, que dure... :)

Farera dijo...

Esto huele muy bien...!