viernes, 20 de noviembre de 2009

Una carpa, muchas luces y un león...

Hoy, a punto de llegar a casa, al pasar por la plaza de toros de Las Ventas me he encontrado con esto:


Y claro, se me ha cambiado la cara. He cogido el móvil, he hecho esa foto, he cogido el mp3, he quitado a Ricardo Vicente (perdóname Richi), he buscado la “P” entre los grupos y…


Reflexiones en voz alta:
- ahí fuera hay pocas cosas que me alegren tanto como descubrir que el circo ha llegado a mi ciudad.
- por fin un uso bonito para la plaza de Las Ventas. Entre corridas de toros y conciertos de OT, a uno se le acaban olvidando estas cosas.
- aún así, sigo pensando que hacerme sonreír un lunes por la mañana tiene mucho más mérito que un viernes…

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4 comentarios:

Lau! dijo...

Ohhh! Que cerquita!!
Aunque no siento demasiado apego por el circo, digamos que no es algo que haya marcado mi infancia. De hecho, creo que sólo he estado una vez.
Pero bueno, aún sin saber por qué si que me trae cierta nostalgia.
A veces, da pena que las cosas nuevas arrastran a las viejas.
Si, quizás tenga más mérito, pero hay viernes que no son felices y no se sonríe, por eso a mi me parece bonito sonreir sea el día que sea...
Un besito!

Bluess Swing dijo...

Mira, me pasa como a Lau, el Circo me pone triste...seguro que tú guardas buenos recuerdos de él , pero mi infancia no fue muy dulce...no, no lo fue.

Eva dijo...

Diego,
Te diré que nunca me ha gustado el circo. Lo siento, pero sólo de pensar que había payasos me daba grima. Y desde siempre no he podido con ellos. Nunca me han parecido graciosos.
Y la política de los circos de llevar animales fuera de su hábitat de esa forma tan horrenda como lo hacen pues.....lo hace aún más odioso para mi.
Sé que me he ido por los cerros de Úbeda, pero chico, es escuchar o leer la palabra CIRCO y doy un brinco que no veas.
Besos!!!!

P.D: Por favor, por favor, que no actue el payaso de IT! :-S
^^

D13GO dijo...

Vaya, siento que el circo traiga por ahí tan malas sensaciones :-(

Yo no puedo decir lo mismo. Yo iba todas las navidades al Circo Mundial con mis padres, y me acuerdo de que nos daban una bolsa con chuches a cada niño. Y tengo una foto con un mono, y mi hermano mayor subido en un elefante. De esa foto, lo que más recuerdo estaba al otro lado de la cámara: la sonrisa de mis padres juntos mirándome. Cuando volvíamos a casa, pasábamos siempre por El Corte Inglés y cogíamos el catálogo de juguetes de Navidad. Me iba directo a donde aparecían los muñecos de las Tortugas Ninja, de los GI Joe... para ver cuáles habían salido nuevos (todavía lo hago).

Eso es el circo para mí. Es ilusión, es parte de la Navidad, es la familia unida... son cosas que ahora con la edad no son tan fáciles de conseguir verdad? No son malos recuerdos, ni animales maltratados... porque cuando era niño en la carpa sólo cabía magia. Volver a ver cada Navidad ese circo en esa plaza es una de las cosas que con más facilidad me hacen sonreír. No por lo que hay dentro de las lonas, sino por lo que aún sobrevive dentro de mí.

Siempre me han encantado los payasos. Ganarte la vida con el objetivo de hacer sonreír y soñar a un niño me parece, cuanto menos, admirable. Y sin cobrar millonadas ni dormir en hoteles de lujo precisamente. Creo que nunca me encontré con el payaso de "It" :-) .

Un beso a las tres ;-) Gracias otra vez por seguirme.