sábado, 19 de marzo de 2011

Si ya nunca vuelvo, mi amor...

Desde este pequeño rincón, me acuerdo de Japón y de las miles de historias de amor que se han acabado de repente estos días, quizá en su mejor momento, quizá con muchas cosas por decir…



Dicen que ha estallado el reactor,
el número 4 ha volado
y ahora es otro sol.

No hay medidas de seguridad,
me pesa la lengua y tú…
no sé dónde estás.

Doy tanto miedo porque emito radioactividad,
es invisible como el aire pero duele más.

Y no puedo salir de la central.
Hay mucho trabajo, mi amor,
hoy no iré a cenar.

Y puede que mañana no esté aquí.
Si ya nunca vuelvo, mi amor,
eso no es por ti.

Y vuelve con tu madre,
sal los jueves y baila con los chicos…
y nunca pienses en mí.

[Reactor nº4, Ricardo Vicente]

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lunes, 14 de marzo de 2011

La increíble historia del chico que empezó a enamorarse de los viernes


I don’t care if Monday is black;
Tuesday, Wednesday… heart attack;
Thursday, never looking back…
It’s Friday, I’m in love!



Dressed up to the eyes,
it’s a wonderful surprise
to see your shoes and your spirits rise.
Throwing out your frown,
and just smiling at the sound.
And as sleek as a sheik,
spinning round and round…

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miércoles, 2 de marzo de 2011

Toda la noche...

Hoy soñé que te tenía otra vez entre mis brazos. De saber que no era más que un sueño, no me habría despertado. Así que, si hoy amaneces y los pies te están doliendo, es porque estuviste toda la noche caminando por mis sueños.
[Nacho Vegas]

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miércoles, 23 de febrero de 2011

De una manera extraña...



Una curva en el asfalto
como recuerdo de tu cintura.
Una huella en el barro
es una prueba de tu paso.
De una manera extraña,
me encuentro en este sitio.
De una manera extraña,
me siento tan perdido…
De una manera extraña,
hoy me sorprendió estar vivo.
El mar llevó mi barca
hasta el lugar donde te escribo.

Hay un callejón sin nombre
y sin salida, que es mi casa.
Tengo mares de colores
para adornar tu falda.
De una manera extraña,
hoy amanecí en tu cama.
De una manera extraña
aún hay humedad en las sábanas.
De una manera extraña
vi ponerse el sol esta mañana
y, con la luz del alba,
la luna deslumbró tu cara.

A ambos lados de la vía
crecen sendas estaciones.
No sé cuál será la mía,
pero bajo en la que pone:
“Para sentirse entero
hay que trabajar primero.
Para llegar al cielo
no basta con querer hacerlo”.
Me da igual el mundo,
¿acaso a alguien le importa si me hundo
con la cabeza entre las manos,
con el sentido de la vida
anulado por no vivirla?.

[Fran Fernández & César Rodríguez, De una manera extraña]

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lunes, 14 de febrero de 2011

Ahora que se ha hecho de día...


Por ser tan blanca. Por ser tan azul. Por ser luz. Por ser paz. Por ser sol. Por ser vida. Por ser calor.

Por ser justo eso… el sur de mi vida.


Nada de lo que he perdido
merecía la pena haberlo vivido.

El tiempo, que era de piedra,
ahora es arena entre mis dedos.

Todas aquellas heridas
se ahogan despacio en tu mercromina.

Gestos que estaban vacíos
han encontrado todo su sentido.

Nunca te sientas sola,
le he dado la vuelta a mi memoria.

Y ahora que se ha hecho de día,
viajo despacio al sur de mi vida.


[McEnroe, Al sur de mi vida]


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jueves, 3 de febrero de 2011

Wish you hard...

Algunas cosas sí me dijo. Que tenía insomnio... Que le gustaban los mochis de fresa con locura... Que era valiente, pero temía a la gente... Que siempre creyó que moriría joven...

[Mapa de los sonidos de Tokio, Isabel Coixet (2009)]



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domingo, 30 de enero de 2011

Y te rescata del naufragio...

El pobre Sísifo fue condenado a elevar una piedra a lo alto de una montaña para, justo cuando estaba llegando a la cima, ver cómo se le resbalaba de entre las manos y rodaba ladera abajo, de forma que tenía que empezar de nuevo. Así eternamente. Ésa era su condena.

Y a veces el amor se nos antoja una tarea casi tan ardua como la que le fue encomendada al viejo Sísifo. Y nos parece que ciertos fracasos son ineludibles. Y nos parece que estamos condenados a repetir una y otra vez el mismo error, a tropezar con la misma piedra. Y pensamos muy a menudo que esa piedra es el amor. Pero no es así. No existe el destino, nada está escrito. Es más, la excusa más cobarde suele ser culpar al destino, porque es una forma de eludir la responsabilidad que nos toca a la hora de transformar la realidad.

A veces Sísifo consigue dejar la piedra en lo alto, y puede disfrutar de las hermosas vistas que le ofrece la posibilidad de haber llegado hasta allí.
A veces, un destello de felicidad se cruza por tu camino. Hace que cambien tus planes. Te hace entender que no estás solo. Te reconcilia con el mundo. Y sucede a menudo... Sucede que a veces algo te eriza la piel y te rescata del naufragio.
(Ismael Serrano)





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